Reconocimiento a lo humano en despliegue de pluralidades

Miguel Alberto González González (2016). Arados no áridos. Óleo sobre lienzo.
23 Arados no áridos, 2016


Estos horizontes humanos, como lance intelectual, transcurren por un escrutar la educación, la política, la participación, la democracia, la ética, la estética, la economía, la ciencia, las tics y todas aquellas formas humanas que nos han permitido movilizarnos en el tiempo en desgarraduras de voces, bien en límites u horizontes. Se trata de una aventura lingüística, sin pretensiones de intoxicación, irradiada con varios hilos conductores que pretenden dar una mirada al lenguaje en sus procesos exógenos-endógenos, al empobrecimiento de las utopías del ser humano, a la crisis ambiental y a la función de la educación en todos estos campos que constituyen el devenir planetario. Por lo tanto, conocer el paisaje, devenir educativo, tecnológico y medioambiental es un interés por el individuo que nos sucederá y por la sociedad que deseamos situar desde una memoria expandida para unos universos en expansión. Ahora, sabiéndose que, en estos vacíos de realidad, nos agrada presentarnos y que se nos presenten como lo distinto, lo novedoso, si es honesto indicar que los intentos de ver los Horizontes Humanos transitan por varias rutas, todas en construcción, en potencia para el acto, lo horizóntico para contrarrestar lo dado, lo formulado, lo rotulado que quiere hacer del hombre un producto acabado, perfecto para que siga en las lógicas del mercado, del poder y del sometimiento.

Horizontes Humanos es un inundarse de humanidad, un comprender los puntos limítrofes con otros humanos, verificar el universo como potencia, paisaje y perspectiva, verse en el cosmos y no rechazar el caos por simple capricho intelectual o emocional, es cruzar los linderos que nos viene dado y no perder del paisaje los compromisos de humanidad que jamás serán delegables. Es reflejar las preocupaciones de una sociedad que siempre ha estado en riesgo y no dejará de estarlo, un sujeto que en todas las épocas ha sido moderno con la amenaza del cambio, pero con la claridad que el miedo y la violencia también tienen límites. No es una deificación del hombre ni una condena de lo existente, es una mirada a todo el espectro del universo que de una u otra forma le compete al humano protegerla antes que transformarla a su amaño. Horizontes humanos como postura ética, política, econ&oa